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Espacio PadelmaTu espacio · Paso del Macho, Veracruz
Nuestra tierra tiene mucho que contar

La historia de Paso del Macho sigue viva.

Descubre los lugares, personajes y tradiciones que forman nuestra identidad. Conservemos la memoria de nuestro pueblo y compartámosla con las nuevas generaciones.

Explorar las historias

Historias para descubrir

El Puente Histórico: La Joya Arquitectónica de Paso del Macho.

El Puente de Paso del Macho: Un Gigante de Piedra que Contiene la Historia de México

Imaginen Veracruz hace casi 200 años. Un territorio de exuberante vegetación, ríos caudalosos y caminos difíciles que complicaban el viaje y el comercio. Fue en este escenario, en 1834, cuando comenzó una obra audaz: la construcción de un puente que parecía un sueño imposible. Hoy, casi dos siglos después, el "Puente de Paso del Macho" se mantiene en pie, no solo como un camino de piedra, sino como un silencioso testigo de la historia de México.

Una Proeza de la Ingeniería de su Tiempo

En una época sin maquinaria pesada, construir un puente de tal envergadura fue una hazaña titánica. Los trabajadores utilizaron alrededor de **100 toneladas de piedra de cantera**, labrada y colocada con enorme esfuerzo. Para unir las piedras, los ingenieros de la época inventaron una mezcla especial de arena y yeso, diseñada para resistir la fuerza de las crecidas del río, demostrando una ingeniosa adaptación a los desafíos de la naturaleza.

Las dimensiones del puente eran, y siguen siendo, notables:

  • Longitud: 52.8 metros (equivalente a casi 5 trailers alineados).
  • Altura: 8 metros desde la base hasta el barandal (casi la altura de una casa de dos pisos y medio).
  • Ancho: Dos carriles, suficiente para el tránsito de su época.

Esta monumental obra, que costó la entonces considerable suma de 7 millones de pesos, se completó en 1836 después de dos años de trabajo intenso. Fue un proyecto que reflejó la visión y la determinación de un país joven por conectarse y progresar.

Testigo de Batallas y Revoluciones

El Puente de Paso del Macho no fue solo una obra para unir regiones; pronto se convirtió en un "punto estratégico fundamental". Por sus arcos de piedra han desfilado ejércitos y han pasado momentos que definieron la nación:

  • En 1857, resistió el paso de las tropas que acompañaban al "Presidente Benito Juárez" durante su paso al puerto de Veracruz.
  • En 1862, fue testigo del movimiento de soldados mexicanos que se dirigían a lograr la histórica victoria sobre el ejército francés en Puebla.
  • También presenció los enfrentamientos contra la Legión Francesa en los cerros aledaños durante la Intervención.

El puente se convirtió así en un corredor obligado para la historia, un lugar por el que no solo transitaban personas y mercancías, sino también el destino de México.

Un Legado que Sigue en Pie

Hoy, el Puente de Paso del Macho es mucho más que una estructura funcional. Es un "símbolo de perseverancia y un monumento histórico vivo". Su solidez, que ha desafiado al tiempo, a las guerras y a la naturaleza, es un tributo a la skill y la visión de aquellos constructores del siglo XIX.

Se mantiene como un recordatorio tangible de nuestro pasado, un corredor vital que une a Veracruz y Córdoba, y un orgulloso emblema de la ingeniería mexicana que cualquier persona puede visitar y tocar, para conectar, literalmente, con la historia.

La Ex Hacienda de Nuestra Señora de la Defensa: Un Legado Agrícola de Veracruz


La Ex Hacienda de la Defensa: Testigo de la Historia Cañera de Veracruz

En las ricas tierras de Veracruz, donde el azúcar ha sido por siglos un dulce motor de la economía, se encuentra un lugar lleno de historia: la Ex Hacienda de Nuestra Señora de la Defensa, hoy conocida como la Colonia Agrícola de la Defensa. Esta propiedad no son solo viejos muros de piedra; es como un libro abierto que nos cuenta la evolución de la agricultura en México, desde la época colonial hasta nuestros días.

Los Primeros Años: Trapiches y Destilerías


Su historia comenzó en el siglo XVIII. Imaginen una época de grandes propiedades rurales llamadas "haciendas". Esta en particular surgió como un trapiche (un molino para extraer jugo de caña) y una destilería de alcohol, productos muy valiosos en ese entonces.

Los registros nos muestran que para los años de 1800 a 1810, la hacienda era propiedad de un hombre llamado Blas Serrano. Para 1825, la tierra que abarcaba era enorme: casi 600 hectáreas (equivalente a más de 800 canchas de fútbol), lo que nos da una idea de la gran escala en la que se trabajaba.

Abandono y Renacimiento: De la Caña al Café

Como le pasó a muchas propiedades durante la lucha por la Independencia de México, la hacienda pasó por una época muy difícil y quedó abandonada. Sin embargo, su historia no terminó ahí.

Entre 1856 y 1900, la hacienda renació de la mano de nuevos dueños, Rafael Gómez V. y José de Jesús Montano. Con ellos llegó un cambio muy importante: dejaron de lado la caña de azúcar y se dedicaron al cultivo del café, un producto que se volvió extremadamente popular y rentable en la región en esa época.

El Siglo XX: Nuevos Dueños y el Regreso a la Caña


Con la llegada del nuevo siglo, la propiedad cambió de manos varias veces. Fue comprada por los hermanos Durand Macedo, quienes eran dueños de otras grandes fincas en la zona. Pero el capítulo final de su historia como centro productivo llegó a mediados del siglo XX, bajo el mando del Sr. Cristóbal Perdomo. Fue entonces cuando la hacienda volvió a sus raíces: se reconvirtió en un pequeño ingenio azucarero y destilería de alcohol, cerrando así un ciclo histórico.

Hoy, la Ex Hacienda de la Defensa es un símbolo de la riqueza agrícola de Veracruz. Su historia nos cuenta, en una sola mirada, los cambios económicos y sociales de más de dos siglos: desde los trapiches coloniales, el auge del café, hasta la industria azucarera moderna. Es un monumento a la perseverancia de la gente del campo y un recordatorio vivo de nuestro pasado.

VISTA DEL CASCO DE LOS RESTOS EXHACIENDA.











FUENTE BIBLIOGRAFICA: Recopilado de la Tesis de la Juana Martínez Alarcón, De la Hacienda Azucarera al Modelo de Ingenios Centrales: Transición de la industria Azucarera en Córdoba, Veracruz en el Siglo XIX.
Historia General de Córdoba y su Región, Adriana Naveda Chávez-Hita, Juana Martinez Alarcón, Susana Córdova Santamaría, Horacio Guadarrama Olivera, Jóse González Sierra, José Manuel Zevallos, Heather Folwer-Salamini, Emma Beltran Casanova
FOTOGRAFIA: PROFESOR ANDRES FERNANDEZ DIAZ

El Mercado Revolución: Un Símbolo del Progreso Comercial en Paso del Macho

 


El Mercado Revolución: El Corazón Comercial de Paso del Macho.

En 1960, el pueblo de Paso del Macho, Veracruz, comenzó a escribir un nuevo capítulo en su historia con la construcción de un lugar que cambiaría para siempre la forma de comprar y vender en la región: el Mercado Revolución.
Un Proyecto para la Comunidad.
Este importante proyecto fue impulsado por las autoridades de la época: el gobernador Fernando López Arias y el presidente municipal Eufemio Peralta Martínez. Su visión era crear un espacio moderno y ordenado que reuniera a todos los comerciantes locales.
El lugar elegido para construirlo tenía un significado especial: un terreno junto al parque Venustiano Carranza que, según los relatos de los vecinos más antiguos (como don Abel Molina), ya funcionaba como un punto de encuentro para el trueque y la venta de productos desde principios del siglo XX. Fue una manera de darle un hogar permanente a una tradición que ya existía.

Una Obra Hecha con Esfuerzo
A pesar de que los recursos económicos eran limitados, la obra se logró completar en tres años. Finalmente, en octubre de 1964, el alcalde Félix Pérez Castillo lo inauguró oficialmente, como parte de los festejos del 84 aniversario de que el pueblo llevara el nombre de Paso del Macho.
El diseño del mercado era funcional: una nave central techada con lámina de zinc para proteger del sol y la lluvia, dos explanadas a los lados y una barda con malla para resguardar los puestos por las noches.
Más que un Mercado, un Símbolo de Libertad.
La llegada del Mercado Revolución fue mucho más que un avance urbanístico; representó una verdadera liberación económica para los habitantes. Antes de su existencia, la mayoría de la gente dependía de las tiendas de raya de las grandes haciendas de la región, como las de los hermanos Durand Macedo.
En esas tiendas, a los trabajadores se les pagaba con monedas especiales que solo podían usar dentro de la misma hacienda, creando un ciclo de dependencia. El nuevo mercado rompió con ese sistema, permitiendo a los comerciantes independientes prosperar y a los compradores elegir libremente con dinero real.
Un Testigo del Crecimiento.

Aunque en sus inicios tenía el tamaño perfecto para la comunidad, el Mercado Revolución ha ido creciendo y adaptándose con el tiempo, añadiendo nuevos espacios para satisfacer las necesidades de un municipio en constante desarrollo.
Hoy, sigue siendo el corazón palpitante del comercio local, un lugar lleno de historia, colores y sabores que cuenta, en cada uno de sus pasillos, la historia de progreso y comunidad de Paso del Macho.

FUENTE: NARRATIVA DEL PROFESOR ANDRES FERNANDEZ DIAZ
FOTOGRAFIAS TOMADAS DE MI TIERRA PASO DEL MACHO

HERMANOS GABAY. . . . HÉROES O TRAIDORES

Para comenzar habalar sobre este tema de los Hermanos Gabay, se haran ustedes la misma pregunta que yo ¿Quiénes fueron? ¿Qué sucesos marcaron la vida de dichos personajes? y por último el porque del titulo. Por eso mismo en esta investigación que realice más a profundidad y con el apoyo de los familiares directos de los Generales me atrevo a cambiar la antigua redacción de este articulo y porder dar mi punto de vista sobre dicho articulo, para comenzar a platicarles más de los investigado conoceremos sus origénes.

Pedro Gabay Quevedo nacido el 7 de marzo de 1886 en la Villa de Paso del Macho, Vercaruz siendo hijo legitimo de Francisco Gabay y de Manuela Quevedo, su familia estuvo conformada por sus hermanos fueron Clemente, Josefina y Anita Gabay Quevedo. Fue un militar que participo en la Revolución Mexicana donde obtuvo el grado de General de División junto a su hermano Clemente Gabay Quevedo se adhieren al Maderismo que lo lidereaba el General Candido Aguilar Vargas donde ellos firman el Plan de San Ricardo movimiento que se adelanta al llamado de Francisco I. Madero para levantarse en armas. 

Después de este movimiento que se genera se separan de Candido Aguilar y se unen a un movimiento en esta región encabezado por Felix Díaz sobrino nieto de Porfirio Díaz junto con otro personaje, Aureliano Blanquet siendo este muy polemico por su agresivadad y quien fuese el sicario de Victoriano Huerta son a quienes apoyaron para su lucha en esta zona desde dinamitar el Puente de Paso Grande hasta sus hermanas de ser las mensajeras de llevar y traer los mensajes de las noticias. Además desarrolló acciones en Chiapas, teniendo sui cuartel general en Tenejapa y Paso del Macho.

Clemente Gabay Quevedo nace un 10 de agosto de 1896 también en la Villa de Paso del Macho, Veracruz







149 ANIVERSARIO DE LA HEROICA BATALLA DE CAMARÓN DE TEJEDA, VER.

Palacio Municipal del H. Ayuntamiento de
Camarón de Tejeda, Ver.
Haciendo antecedente histórico sobre la batalla de este pueblito polvoriento y caluroso, así mismo, como su municipio homónimo de Paso del Macho olvidados por la historia, haciendo referencia de este hecho veremos que a mediados del siglo pasado España, Inglaterra y Francia, quienes eran los representantes del imperialismo de ese periodo, no apartaban de sus objetivos políticos y económicos a los países de latinoamérica que recientemente habían nacido hacia la vida independiente.

Mausoleo Franco - Mexicano
España era uno de ellos el cual aun no se resignaba a la perdida de sus colonias en América y posteriormente Francia se encontraba en el periodo de expansión y el cual deseaba obstaculizar las ambiciones expansionistas de Estados Unidos el cual se había apoderado de más de la mitad del territorio nacional. Los franceses tenían puestos sus ojos en territorio mexicano en especial la península de Baja California y Sonora.

Virtud militar a los
combatientes de Camarón
Inglaterra, por su parte, se encontraba en pleno desarrollo económico y su comercio en auge, el cual también quería extenderse así los países nacientes. en 1861 estallo la Guerra Civil en los Estados Unidos llamada Guerra de Secesión, lo cual permitió mayor libertad de acción hacia las potencias europeas en su ambición expansionista.

Un año antes terminaba en México una larga noche de oscurantismo, cuando en Calpulalpan habla sido derrotado el Partido Conservador por el Gral. Jesús González Ortega, dejando al país en plena bancarrota. La economía quedo desecha y el país desgarrado por la guerra civil, había hambre, desmoralización e inseguridad. México necesitaba tiempo para reponerse. Sin embargo, muy lejos estaban los conservadores de darse por vencidos, grupos armados merodeaban en el centro del país y pronto cobraban ilustres vfctimas: Santos Degollado, Leandro Valle y MeIchor Ocampo.

En Europa un grupo de malos mexicanos, partidarios de la monarquía, buscaban el apoyo de alguna corte europea para gobernar el país, entre ellos figuraban José Ma. Gutiérrez Estrada y su hijo; el general Juan Nepomuceno Almonte, hijo del gran José Ma. Morelos y Pavón, y José Hidalgo, sobrino nieto del Padre de la Patria, el cura Miguel Hidalgo; triste destino el de estos hombres que siendo descendientes de los libertadores de México ahora buscaban el cobijo de los extranjeros.

Los liberales, ahora dueños del gobierno, enfrentaban una economla destruida por la guerra civil y un grave problema nacional: el bandolerismo, que era necesario extirpar, para lo cual se necesitaba erogar importantes sumas de dinero. Por otra parte, el gobierno tenia que desmovilizar un gran número de corporaciones militares que ahora sobraban. Todo ello hacía imperativa la reestructuración de las finanzas nacionales y el aplazamiento del pago de la deuda exterior que consolidada representaba la cantidad de $82000 000, de los cuales $70 000 000 correspondían a Inglaterra, $9 400 000 a España y $2 600 000 a Francia.

Esta deuda originalmente no excedía los $10 000 000, pero a base de supuestos daños a sus connacionales e intereses acumulados subió la cantidad citada en primer término.

Con la suspensión del pago de la deuda exrerna, las potencias extranjcras tenfan el pretexto para su intervención en México. El 31 de octubre de 1861 España, Francia e Inglaterra se reunieron en Londres con objeto de exigir al gobierno mexicano el pago de la deuda, amenazando con la intervención armada.

Para presionarlo enviaron una expedición armada que arribó a Veracruz en Enero de 1862. El Ministro Mexicano de Relaciones Exteriores Manuel Doblado notificó al General español Juan Prim, a cargo del
movimiento tripartita, de las complicaciones económicas del país y logró persuadirlo de que la suspensión de las deudas era algo transitorio. Para los gobiernos de España y Gran Bretaña esta explicación fue suficiente y zarparon de Veracruz una vez concluidas las conferencias diplomáticas de La Soledad. Sin embargo, las tropas francesas se negaron a retirarse, pues Napoleón III tenía intenciones de instaurar una monarquía títere en México desde la que planeaba apoyar a los confederados en la Guerra Civil Estadounidense y disminuir drásticamente el poder de Estados Unidos en la región.

Mientras tanto, Juan Nepomuceno Almonte, que al amparo de las fuerzas francesas que habían llegado a México, tomó el mando del gobierno que defendía la intervención y organizó un gabinete con miembros del partido conservador, al tiempo que el ejército invasor emprendía la marcha hacia el altiplano con el fin de apoderarse de la capital.

A la 3ª compañía del 1er batallón del regimiento extranjero le correspondió proteger el convoy en la región del cerro Chiquihuite – Camarón - Palo Verde; al regreso de su encomienda tendría el enfrentamiento con los mexicanos. Encabezando la compañía extranjera estaba el capitán Jean D’ Anjou, el subteniente Napoleón Vilain y el subteniente Clemente Maudet; más 62 legionarios, así como por mercenarios alemanes, suizos, belgas, daneses, italianos, españoles y franceses.

La fuerza mexicana que había seguido la marcha del convoy, se estableció a las órdenes del coronel Francisco de P. Milán en La Joya, a 6 Km., al norte de Camarón, estaba constituida por 650 infantes y 200 jinetes pertenecientes a los batallones «Independencia», «Guardia I Nacional de Xalapa», «Zamora» y «Córdoba», con un total de 850 hombres. A la compañía extranjera no la dirigían sus comandantes naturales, pues se encontraban enfermos. El capitán D´Anjou era ayudante mayor y se ofreció como voluntario para servicio; el subteniente Vilain era oficial pagador. La unidad salió a la una de la mañana del 30 de abril, pasó por la ranchería de Camarón a las 6:30 de la mañana y llegó a Palo Verde a las 7:00 horas; a las 7:30 los centinelas informaron a su capitán haber observado una polvareda por el rumbo de Camarón, de inmediato apagaron el fuego que habían hecho para preparar sus alimentos.

Avanzaron hacia Camarón y a las 8 horas se intercambiaron los primeros disparos y cayó herido un legionario. De inmediato avanzaron hasta la ranchería de Camarón, a donde entraron encontrándola vacía. Salieron del lugar y un poco adelante, se enfrentaron a una tropa de caballería que se disponía a cargar. El capitán D´Anjou ordenó a su tropa formarse en cuadro e iniciaron la primer defensa. En esos momentos,
con la descarga de la fusilería, las mulas que transportaban el agua huyeron espantadas, llevándose alimentos y municiones de reserva. El capitán D´Anjou se percató de que su posición al descubierto era expuesta, por lo cual ordenó la retirada hacia el rancho de Camarón.

Por su parte el coronel Milán, comprendiendo que con la caballería le iba a ser imposible capturar a una tropa que se había parapetado convenientemente en la casa, hizo tender a la infantería para poner el sitio. El combate en regla se inició a las 8 horas y terminó a las 5 de la tarde, cuando los soldados extranjeros
fueron prácticamente aniquilados. Y mientras intercambiaban disparos con los mexicanos, se dedicaron a acondicionar lo mejor que pudieron, el viejo caserón.

Con el fin de evitar un derramamiento de sangre inútil, el Coronel Milán envió a un parlamentario. Correspondió a un oficial mexicano de ascendencia francesa, el capitán Román Lainé, ser el encargado de hablar con los sitiados y pedirles su rendición; D´Anjou contestó que seguirían combatiendo. Los ataques se sucedieron conforme transcurría aquella mañana. Un testigo francés los describe así: “una hora después se repitió otro asalto, pero esta vez combinado por 2 lados opuestos, pero con efecto superior a los anteriores, con columnas de asaltos de infantería y con brechas cubiertas por la caballería, notándose la buena táctica del jefe que mandaba esa tropa. Resistimos ese ataque lo más que pudimos, durante el cual tuvimos que hacer milagros para rechazarlo.

Han pasado muchos años y todavía no entiendo cómo pudimos lograrlo, pues los mexicanos son muy buenos soldados y duros en el ataque; tan luego caía uno, era reemplazado por otro; son valientes y no le tienen miedo a la muerte. Honor a quien honor merece.


Los legionarios se defendieron con una tenacidad temible y con puntería eficaz. Estaban armados con fusiles rayados de pistón modelo 1857, que disparaba balas de forma ojiva-cilíndrica. Los mexicanos estaban
mal armados, con alguna que otra escopeta, algún fusil recuerdo venerable de las guerras de Independencia o luchas civiles, machetes y lanzas, de utilidad bastante reducida al luchar contra un armamento como el de los franceses.

Y ese grupo de guardias nacionales, aumentado con un grupo de guerrilleros y con alguno que otro soldado de línea, se enfrentaba a soldados fogueados, veteranos de Argelia, de Crimea, de Inkerman, de Alma, de Solferino y Magenta, y de tantas otras batallas; con experiencia de combate, con disciplina y muchos años de entrenamiento. Los mexicanos eran un grupo numeroso pero carente de formación y de la experiencia del soldado profesional, hombres que tan sólo el día anterior habían dejado el arado o abandonado el pequeño comercio. Todos ellos soldados improvisados. El combate prosiguió con gran dureza. A las 11 murió el capitán D’ Anjou; poco después cayó muerto el subteniente Vilain. El mando quedó en manos del último oficial, subteniente Maudet, quien recibió la comisión de guardar la mano de madera de su capitán. La lucha se prolongó durante el resto de la tarde.

Los soldados mexicanos a pecho descubierto lograron llegar hasta los muros del caserón y, gracias
al sacrificio del soldado Barrientos de Xalapa, lograron entrar...”

El mayor Campos, que estuvo presente en este combate, describe esos últimos momentos así: “…y ya adentro, franceses y mexicanos se buscaban para darse la muerte a culatazos y bayonetazos, no había tiempo ni espacio para cargar las armas, y era tan denso el humo producido por los tiros que se dispararon
al penetrar, que no se distinguían unos a otros. Para las 5 horas los legionarios prácticamente habían consumido sus últimos cartuchos; quedaban cinco.

Uno de ellos, el legionario Catteau cayó muerto al tratar de defender al subteniente Maudet que también
estaba herido de gravedad. A esa hora el teniente coronel Ángel Luciano Cambas ordenó el cese al fuego.
El combate había terminado, tres legionarios que estaban en pie cayeron en manos de los mexicanos. El coronel Francisco de P. Milán exclamó: ¡Pero no son hombres, son demonios!.

La bajas habían sido numerosas en ambos bandos. Del lado mexicano había muerto el coronel José Ayala, jefe de Estado Mayor del coronel Milán; el capitán Joaquín Guido del batallón de guardias nacionales de Xalapa; el capitán Juan Canseco de la guerrilla de Perote; el teniente Vicente Guido del batallón de guardias nacionales de Veracruz; el alférez Rafael Redondo del escuadrón de escolta del coronel Milán, y el ayudante Rojas, del batallón de guardias nacionales de Xalapa. Además, un número indeterminado de soldados mexicanos.

El coronel Milán ordenó que se tratara con atención médica a los heridos, tratando con la nobleza e hidalguía que siempre ha sido característica del pueblo mexicano, a un vencido valiente. Por su parte, el médico Francisco Talavera, que poco antes había combatido al enemigo al frente del batallón de la guardia
nacional de Córdoba, regresó a sus deberes de médico y se dedicó a atender a los heridos invasores. En este combate singular, todo fue excepcional, pues en el parte oficial francés figuran los nombres de 2 jefes y un oficial mexicano que se distinguieron por sus atenciones para con los heridos y prisioneros franceses;
ellos fueron el teniente coronel Luciano Cambas, el mayor Francisco Talavera y el capitán Ramón Lainé.
Al parte oficial del general brigadier Jesús de León Toral, contesta el ministro de guerra: “Se ha recibido en
este ministerio, el oficio de usted de fecha 7 del actual, en que comunica el encuentro que el comandante militar del Estado de Veracruz tuvo con una fracción enemiga de 60 hombres que bajaban del Chiquihuite a la cual sitió y batió hasta obligarla a rendirse, lo cual ha sido muy satisfactorio al Presidente de la República. Independencia y Reforma, mayo 12 de 1863. Blanco C., General en Jefe del Ejército del Centro”. Complementa la descripción el relato del «Tío Mulato Vargas», soldado de los Nacionales de Coscomatepec, testigo y actor.

EL CANCERBERO DE VICTORIANO HUERTA. . . . . AURELIANO BLANQUET

Gral. Aureliano Blanquet
Aureliano Blanquet (Morelia, Michoacán; 1849 — Barranca de Chavaxtla, Veracruz; 1918) fue un militar mexicano,porfirista que combate a Madero y lo aprehende durante la Decena Trágica.
Victoriano Huerta lo asciende a General de División y después a ministro de Guerra y Marina del 13 de junio de 1913 al 10 de julio de 1914. En 1914 se exilia en Cuba. Vuelve en 1918 para combatir el gobierno de Venustiano Carranza y muere cuando es perseguido.
Sus primeros estudios los realizó en el antiguo Colegio de San Nicolás, en Morelia. En 1877 ingresó formalmente en el ejército como subteniente; aunque se dice que diez años antes, como joven civil incorporado a la lucha contra la intervención francesa, participó en el pelotón de fusilamiento de Maximiliano I de México, Miguel Miramón y Tomás Mejía. Fue siempre leal al gobierno de Porfirio Díaz hasta su fin. 
Su odio por los revolucionarios se manifestó desde mediados de 1911 en Puebla. En 1913 tuvo una intervención directa y fundamental en la Decena Trágica, al aprehender a Francisco I. Madero, lo que le valió figurar en el segundo Gabinete deVictoriano Huerta como Secretario de Guerra y Marina, hasta julio de 1914. Como tal, se encargó de dirigir la campaña contra el constitucionalismo desde la renuncia de Manuel Mondragón, a mediados de 1913. Su carrera militar la realizó por riguróso escalafón y en 1913 llegó a la cúspide, cuando obtuvo el grado de General de División. Al triunfo de Venustiano Carranza, su oposición al Constitucionalismo y su participación en la muerte de Madero le impidieron permanecer enMéxico, por lo que partió hacia Cuba, donde permaneció hasta 1918. Regresó al país para combatir a Carranza, aliado deFélix Díaz, en Veracruz. 
Cabeza decapitada del Gral. Aureliano Blanquet
Descubierto y perseguido por el General Guadalupe Sánchez, murió al caer en la barranca de Chavaxtla, el 15 de abril de1918, pocos días después de haber iniciado su campaña contrarrevolucionaria. Los soldados carrancistas decapitaron su cadáver y se mandó su cabeza a Veracruz, donde se exhibió por varios días. Mi abuelo, Sabino Calderón Mendoza, narró a nuestra familia que él perteneció al regimiento 40 de caballería que comandaba Guadalupe Sánchez y que le tocó junto con un destacamento perseguir a caballo a Aureliano Blanquet que huía. Al llegar al bordo de un barranco cayó a lo mas profundo. Entonces, Guadalupe Sánchez ordenó a él, Sabino Calderón Mendoza, quien era de Oaxaca y años después se convirtiera lider hilandero de la CROM en Santa Rosa, y a otro soldado que bajaran hasta la barranca donde yacía el traidor ya muerto para que le cortarán la cabeza y así probar que había muerto, ya que no traían reatas tan largas como para jalar el cuerpo otra vez a la cima. Mi abuelo decía que era un hombre corpulento. Fue él quien sacó su charrasca, un cuchillo que utilizaban algunos soldados en aquella época y que también se conocía como sacatripas, para ponerlo sobre el cuello de Blanquet. Empezó a cercenarle el cuello, pero este era tan gordo que le costó trabajo. Su compañero, con una piedra empezó a golpear la charrasca hasta que ésta cercenó la cabeza del tronco del militar huertisa. Agregó mi abuelo que lo metieron a un tenate y volvieron a subir hasta la cima donde Guadalupe Sánchez los esperaba. Mostraron la cabeza y hubo gritos de alegría. Llevaron su trofeo a Veracruz, donde hasta en el períódico El DICTAMEN se publicó la foto de la cabeza decapitada. Afirma mi abuelo que como premio les dieron tres días de asueto y les pagaron en monedas de oro, porque había una recompensa por la captura de Aureliano Blanquet. Ese logro personal de mi abuelo en ese regimiento se vió opacado un año después, cuando en un juego de naipes mató con su carabina a otro soldado del regimiento El "Wilson", como le llamaban a Sabino Calderón y que era el corneta del regimiento, desertó y se ocultó durante años en Maltrata, Ver, después bajaría a Córdoba, en 1920, donde viviría hasta su muerte en 1988 (Versión proporcionada por Rodolfo Calderón Vivar) 

Bibliografía

 NARANJO, Francisco (1935). Diccionario biográfico Revolucionario (Imprenta Editorial "Cosmos" edición). México. ISBN 968-805-293-0.

LA RAMA Y EL VIEJO

Dos tradiciones navideñas de Veracruz 




Dos de las más arraigadas tradiciones de fin de año en el Estado de Veracruz, son la de la Rama y El Viejo, respectivamente. Festividades que reúnen formas y costumbres en el canto, el baile, la representación teatralizada y la caracterización de personajes. El 16 de diciembre, con el inicio de las posadas, comienzan también los cantos nocturnos de la rama, cuyos antecedentes más lejanos se encuentran en la época colonial, cuando los misioneros españoles empezaron a difundir la religión cristiana, utilizando en las festividades religiosas, hachones, velas de cera, faroles con armadura de metal o de madera, que en la Nueva España se sustituyeron con varas de la flor del maguey. 


Se dice que en las ramas, originadas en la zona rural, convergen elementos indígenas, españoles y afrocubanos. Los indígenas realizaban una festividad que coincidía con las fiestas decembrinas, llevando una rama llamada versúchil, que representaba la renovación de la naturaleza, y en la que se tocaban piezas musicales al ritmo de panderetas, sonajas y guitarras, que conforman la influencia española; y de coros, claves y cantos llamados aguinaldos afrocubanos. 


Como todas las tradiciones, la de la rama fue evolucionando arraigándose en la región del Sotavento, apareciendo luego en el Puerto jarocho al iniciar el siglo XX, y en Xalapa durante la tercera década de ese siglo. En un principio en Veracruz sólo se veían por las calles las ramas que recibían las familias tlacotalpeñas o alvaradeñas que vivían en el Puerto. 


En Alvarado las ramas se hacían sobre la flor del maguey que se da en las arenas de los médanos costeros, rectas de poco peso y con las ramas en la copa que facilitan el adorno, mismo que se complementaba -cuando no había faroles ni esferas- con naranjas y limas ahuecadas y con unas ventanitas que dejaban salir la luz de las velitas que se encendían en su interior; se adornaba el portalito con el niño Jesús, con cadenas de papel y sartas de tejocotes. Con este escenario ambulante, se recorría la población casa por casa, entregándoseles una rama y amenizando con coplas y villancicos. 


En Xalapa la rama -de cualquier árbol- se adorna con faroles de papel, dulces, figuras de papel de china, estrellitas plateadas o doradas, o cualquier otro adorno brillante. Se reúnen varios niños –aunque a veces también adolescentes y adultos- que salen con la rama adornada a cantar de casa en casa, canciones relacionadas con el nacimiento de Jesús, haciéndose acompañar con panderetas, guitarras y sonajas. En este andar de casa en casa, se solicita el aguinaldo –en dinero o en especie- guayabas, naranjas, tejocotes, cañas o juguetes. 


Los principales versos de la rama tradicional son: 


Buenas noches decimos señores,
la rama les viene a cantar;
les viene a cantar sus honores,
¡A ver qué les puede usted dar!

Naranjas y limas
limas y limones
más linda es la Virgen
que todas las flores.

En un portalito
de cal y de arena
nació Jesucristo
por la Nochebuena.

Denme mi aguinaldo
si me lo han de dar
la noche es muy corta
y tenemos que andar.
 



Al terminar los versos, los niños esperan a que el dueño de la casa abra la puerta y les dé el aguinaldo. Al recibirlo, se cantan los versos de despedida: 


Ya se va la rama
muy agradecida
porque en esta casa
fue bien recibida.
 



Si no se les da aguinaldo, se despiden con estos versos: 


Ya se va la rama
con patas de alambre
porque en esta casa
se mueren de hambre.
 





Por lo que se refiere a la tradición de “El Viejo”, los cronistas afirman que ésta nació en el Puerto de Veracruz, junto a la petición del aguinaldo, cuando el líder de cargadores de los muelles M. A. Bovril, gestó una protesta el 24 de diciembre de 1875, acompañado por un grupo de jornaleros que molestaban a las familias del rumbo del patio Panamericano, mientras éstas celebraban la fiesta de Nochebuena. Con latas, cencerros y tapaderas metálicas hicieron un gran escándalo por el barrio, hasta que Bovril fue detenido por la policía y multado con doce pesos. Él formaba parte de una de las modestas cuadrillas de trabajadores de los muelles, que jamás recibían los beneficios de otros empleados, quienes recibían como aguinaldo pequeñas cantidades en efectivo o ropa vieja que desechaban los patrones. 


Al siguiente año Bovril repitió la manifestación incrementando los jornaleros, cubanos, jarochos y mulatos, quienes, ante la amenaza del escándalo, lograban recibir de sus patrones alguna botella de licor y alimento. Así, cada año aumentaba el número de jornaleros que se reunía para conseguir aguinaldos por cuenta de los patrones; algunos, aunque escaso, ya lo otorgaban; otros se resistían, pero ante la presión de sus empleados cedían. Recorriendo los comercios, los trabajadores obtenían algo, pero siempre como dádiva. La petición de aguinaldos en la Navidad se hizo costumbre pero ya sin violencia, siempre se hacía del trabajador al patrón de manera alegre y graciosa, cantándose algunas coplas. 


Otra historia cuenta que la ocurrencia de representar al año viejo surgió de los almanaques japoneses que llegaban a Veracruz. En uno de ellos el personaje que representaba el año viejo tenía un notable parecido con un aguador coreano que vivía por el rumbo de la playa, por lo que sus vecinos tuvieron la ocurrencia de vestirlo como al viejo del almanaque, seguido por un niño que representaba al año nuevo. El coreano fue paseado por todo el barrio, causando gran alboroto. El éxito fue tal, que para la última noche del año se organizó un grupo con guitarras y güiros, que cantaban algunas coplas recorriendo la barriada que celebró hasta muy entrada la noche la fiesta del viejo coreano, convirtiéndose en una tradición propia del Puerto. 


La costumbre de llevar el viejo para pedir el aguinaldo se generalizó en toda la ciudad durante la última noche del año. Se llevaba al muñeco en una silla y, al compás de la rumba, los niños cantaban un estribillo, por el que recibían dinero y golosinas de los vecinos: 


En Los Tuxtlas y en la Cuenca, cuatro días antes de finalizar el año, se sienta frente a las casas al Viejo, un muñeco relleno de papel, trapo y cohetes, que representa el año viejo. Se le viste con pantalón, camisa, zapatos y sombrero viejo; se le coloca un letrero que dice “una limosna para este pobre viejo, que ha dejado hijos para el año nuevo”, una lata para la limosna y un puro o un cigarro grande elaborado depapel y con cohetes dentro de la boca. Por las noches los niños lo llevan acostado en una camilla casa por casa, pidiendo la limosna. En algunas ocasiones los acompaña un grupo de jaraneros y bailadores que al son de las jaranas bailan el fandango. A la medianoche del último día del año, se le prende fuego y debido a los cohetes, suele tronar con gran estrépito, causando la algarabía y risas de todos los presentes. 


Algunas de las coplas del Viejo son: 


Una limosna para este pobre Viejo
que ha dejado hijos,
que ha dejado hijos,
para el año nuevo.

A don Ferruco
lo llevan a enterrar,
porque los villistas
lo quieren matar.

Ya se va el Viejo
muriéndose de risa
porque esta noche
lo vuelven ceniza.
 



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Síntesis de José Herrera del texto 
* Cruz Velázquez, Romeo y García Martínez, Ariel. “Las ramas” y “El Viejo”, en Fiestas Populares en Veracruz, Instituto Veracruzano de Cultura, Serie Tradiciones, Veracruz, México, 1998.